Carlos Villoslada pinta, esculpe, crea… Se puede decir de él que ama todo lo que hace. Si algo le caracteriza es su pasión por realizar de un sueño una obra de arte, transformar y descubrir nuevas y viejas maneras de plasmar su mundo interior.

Materias y formas orgánicas son parte de su material de trabajo, objetos caídos en el olvido que pasan a tener una segunda vida cuando se ven conceptualmente transformados. Un arraigo constante con la naturaleza y su visión de reinterpretar a la persona a través de ésta, nos lleva a ambientes con un carácter intimista y romántico, incluso de deseo. Nidos que albergan secretos, golondrinas que invitan a volar, embriones que lanzan su cordón, corazones que se unen entre ellos, flores que aún no han llegado a ser… imágenes introspectivas que nos muestran su estado latente, acompañadas en ocasiones por mensajes, con su seña de identidad.

Todo esto y más es lo que transmiten sus manos. Su incesante creación le lleva a querer descubrir nuevas formas de concebir el arte a través de objetos recuperados, y del día a día, platos que dejar de ser comensales pasan de la mesa a la pared para convertirse en piezas únicas, rescatadas de rastros y mercadillos, y pintadas a mano una a una, su fragilidad nos invita a sumergirnos en un mundo intimista y delicado, un lenguaje de tú a tú, con imágenes de esencia romántica y personal. Sillas recuperadas y tapizadas con su propio sello, cojines pintados a mano, objetos cotidianos pero que sin duda sabe como no caer en convencionalismos. Y su última apuesta una colección de camisas diseñadas y pintadas a mano una por una por él mismo, la delicadeza elevada a la máxima, con la que a golpe de pinceladas pretende crear una atmósfera que está entre lo romántico y lo visceral…

rgbae   camisa 2

tthsr

Carlos Villoslada. Museo Würth, la Rioja